6.12.11

Liberar extrañas fuentes



El silencio a veces es el precio doloroso del ruido. De un mal ruido.

Orquestar los lugares vacíos con sonidos vacíos de sonido es apenas
una consecuencia fabulosa.

Dejar sonar y subrayar.
Puntuar solamente.

Liberar extrañas fuentes
de su holocausto portátil.

Escuchar es sobrevivir
a ese silencio despiadado.

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