20.6.19

Más allá de las continuidades en la narración musical experimental

Una cosa lleva a la otra. Un primer impulso tiene su resonancia. La que dé. Corta, larga, intensa y seca. O muy reverberante, como de arquitecturas góticas. Naturales, artificiales. Afirma un impulso más. Se agrega otro. Es como decir: ¿Escuché bien? Y también como decir "yo estoy aquí", "quiero seguir estando". Es más fácil (¿natural?) continuar que cortar. El primer paso, el siguiente. Los dos principales. Luego caminar. En música, marcar esos pasos del caminar. Sumarse. Restar. Volver al punto de partida ...

Un ejercicio que planteo en el taller trata de romper continuidades para alguna acción o performance grupal.



Se trata de elegir "momentos" (concepto que derivo de Stockhausen) en dos tipos de gestión de los objetos sonoros. El primero lo llamaré NUDO. Será el punto de salida o la casa de regreso. El personaje sonoro principal. El más completo de los que se elija luego de algunas exploraciones con los materiales a ensayar (como les llama Julio Le Parc). Los otros, podrían ser cinco, los llamaré en conjunto SATÉLITES. Estos serán desplegados en el espacio-taller a modo de lo que Delalande denomina "instrumentos espacio". Como un set de percusión, más desplegados como semillas de algún recorrido Hansel-y-Gretel. Señales que guiará el orden de cada exploración. En sentido de las agujas del reloj o contrario.



Un juego puede consistir en presentar un NUDO y luego un grupo de acciones (más cortas, cada una) de SATÉLITES. Considerando este último grupo como una secuencia individual con elementos variados. Otras acciones pueden consistir en salir del NUDO e ir hacia uno de los SATÉLITES y volver al NUDO. O variaciones de ello.

(en la foto: Pablo Grasso, Leopoldo Rodríguez en el taller LECTURAS SILENCIOSAS, Biblioteca Pública General San Martín, Mendoza)